Manifiesto por la unidad de la Izquierda Aragonesa


(Dirigido a militantes y simpatizantes de CHA)

Posiblemente estemos atravesando uno de los momentos más cruciales de la historia de Occidente. De lo que sepamos crear ahora surgirá nuestro futuro más inmediato. Ante una derecha crecida y creciente, ante unos mercados que juegan con la vida y el futuro de millones de personas con la misma alegría que se juega a los dados y ante un PSOE que acepta y comparte los intereses más sórdidos del capitalismo mundial solo nos queda una respuesta desde esta pequeña parte del mundo a la que llamamos Aragón. Es la respuesta de la lucha, del inconformismo, de las ganas de cambiar un sistema que aplica las mayores medidas de protección para los poderosos y la mayor de las crueldades con los débiles. Como dijo Martin Luther King, “Socialismo para los ricos y despiadado capitalismo para los pobres”.

El próximo 20-N se celebrarán las elecciones al Congreso de los Diputados y Senado, marcadas por la indignación popular y la crisis económica y social. Las movilizaciones del 15-M han revelado una separación profunda entre buena parte de la ciudadanía y la clase política –incluidos los partidos de izquierda.  Si una importante parte del Pueblo ha tomado la palabra al margen de partidos y sindicatos es porque nos hemos ido alejando de la ciudadanía. Muchos militantes, ex militantes o bases sociales de las izquierdas han terminado creyendo que las estructuras y representantes de los actuales partidos no iban a representarlos. Nuestros partidos han tendido al anquilosamiento. Mientras, el poder transformador de nuestras sociedades está ahora en las calles, en generaciones educadas en el 15M o en personas que, tras décadas de “democracia” mantienen, dentro de movimientos sociales críticos, su ilusión en otras formas de hacer política. Nosotros podemos y debemos acompañarles en este proceso. Somos parte de él, porque nacimos en el 86 como parte de una izquierda ciudadana que también había dejado de creer en la clase política. Pero vamos más allá: no renunciamos a ninguna vía democrática y transformadora, dentro y fuera de las instituciones, para luchar por un Aragón más justo y social e incorporamos a miles de militantes en nuestro partido comprometidxs –sin recibir ningún beneficio a cambio- en el medio rural y en los barrios en la lucha contra injusticias sociales y ecológicas.

Ha llegado el momento de dar un paso al frente, en Aragón llevamos demasiado tiempo sin oír nuestra voz en el Congreso y Senado españoles. Desde que se fue José Antonio Labordeta, no hemos visto más que olvido a nuestro país y a las gentes que están sufriendo más duramente la crisis que otros crearon. Labordeta, probablemente el último portavoz en el Congreso de la indignación popular, no representó solamente a los votantes de Chunta, sino a toda la ciudadanía, aragonesa o no, que ya entonces se consideraba sin voz ante la clase política tradicional. Somos herederos de esa responsabilidad histórica

No podemos callarnos mientras los Gobiernos de Madrid ceden la soberanía aragonesa a los mercados. Abandonemos cómodos pero inútiles postulados partidistas. Aragón no puede permitirse el lujo de no enviar a representantes de una izquierda abierta y transformadora. PP y PSOE, apoyados en la ley D’Hondt, intentan hacernos pensar que no hay alternativas. Creemos que en Aragón, Chunta Aragonesista tiene la responsabilidad de ser agente clave en un proceso de confluencia de la izquierda aragonesa y sus sectores sociales y políticos. La ciudadanía de izquierdas tiene claras reivindicaciones comunes como su participación efectiva en la vida pública o que la crisis la paguen los responsables de ella en vez de los que la sufren. Así, ¿por qué dividir a la izquierda en múltiples opciones de voto?. No antepongamos ni un segundo más los intereses de partido. La unidad de la izquierda es también un llamamiento a los viejos y nuevos sectores sociales para hacerles participes de este proceso de ilusión colectiva y una oportunidad para desandar el camino del alejamiento social recorrido en estos años.

Nuestra propuesta es clara y sencilla, deseamos debatir con la máxima urgencia dentro de nuestro partido, la posibilidad de ir a las próximas elecciones estatales en coalición con IU Aragón y E-Quo,  sin menoscabo de integrar a otras personas, opciones y movimientos socio-políticos que aglutinen a la izquierda transformadora, nacional y ecologista. Pero sólo con eso, una coalición de las “direcciones de los partidos”, no habríamos entendido el mensaje de la sociedad. Más que una coalición, queremos facilitar un instrumento popular al servicio del pueblo aragonés, recogiendo sus demandas comunes – muchas expresadas por el 15M, movimientos sociales críticos o iniciativas como la Red de Colectivos de Aragón– y facilitando la participación ciudadana. Por ello, lxs militantes de CHA que suscriben este manifiesto solicitan la convocatoria inmediata de un referéndum interno sobre las siguientes preguntas:

–              ¿Estás a favor de iniciar los trámites para construir una coalición con las principales opciones de izquierda aragonesa (IU, E-Quo y CHA), abierta a las bases sociales de la izquierda aragonesa, y a movimientos sociales y políticos de nuestro país, como fórmula de romper el bipartidismo (PP y PSOE) en las próximas elecciones al Congreso de los Diputados y Senado?

–              ¿Estás a favor de que esta candidatura pudiera ser encabezada por candidatxs con alta legitimidad, implicación y credibilidad social, aunque actualmente no fueran militantes de ninguno de los partidos políticos de la coalición?

–              ¿Estás a favor de incluir las demandas principales del Movimiento 15-M en Aragón dentro del programa político de esa coalición, así como demandas históricas de los principales partidos políticos y movimientos ciudadanos que la conformasen?

–              ¿Estás a favor de favorecer herramientas de toma de decisiones abiertas, asamblearias y populares (como la celebración de referéndums internos) para la toma de posición sobre aspectos no recogidos en el programa político de la coalición?

Adhesiones al manifiesto en izquierda.aragonesa@gmail.com y cucha.aragonesa@gmail.com

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Documento de debate: La unidad de la Izquierda Aragonesa


La indignación popular

El próximo 20-N se celebrarán las elecciones generales al Congreso de los Diputados y el Senado, dentro de un clima ciudadano marcado por la indignación popular y la crisis económica y social. Las movilizaciones del 15-M han revelado una separación profunda entre buena parte de la ciudadanía y la clase política –incluidos los partidos de izquierda-, minando la legitimidad de ésta última. La ética, transparencia y control en la política, la falta de mecanismos de democracia directa y participativa o de representatividad real de los partidos, o el rechazo a las medidas dictadas desde los mercados o la UE (rescates bancarios, negativa a la dación en pago de la hipoteca, recortes sociales, empeoramiento de condiciones laborales, privatizaciones…) son algunas de sus reivindicaciones.

Tras mantener su autonomía en las elecciones del 22-M y continuar más allá de éstas, el movimiento 15M salvó su primera prueba de fuego. Evolucionando sin cesar es difícil deducir cuál será su futuro a medio plazo. Sin embargo, el 15M se debate actualmente en cuál ha de ser la estrategia más adecuada para las elecciones del 20-N, así como cuál podría ser la forma de articular una presencia social que pueda provocar cambios políticos, económicos y sociales. Dilemas que son compartidos por una gran parte de la ciudadanía y activistas de movimientos sociales. La inexistencia de alternativas al bipartidismo (acrecentada por una ley electoral injusta y la división de la izquierda) y una potencial mayoría absoluta del PP podrían generar frustración y dar la sensación de inutilidad del movimiento para alcanzar reformas políticas.

La próxima legislatura en el Congreso va a estar marcada por dos pilares a los que las izquierdas aragonesas debieran ser sensibles:  la demanda de participación ciudadana efectiva en la vida pública (lo que obliga a los partidos a abrirse también a la sociedad) y la lucha porque la crisis la paguen los responsables de ella en vez de los que la sufren. Una vez que el electorado de izquierda tiene claras sus reivindicaciones, con una agenda común en una gran parte de los problemas de ámbito estatal y local (como el olvido histórico de territorios con baja densidad demográfica) podría difícilmente ser comprensible la división de la izquierda en múltiples opciones de voto. No se pueden anteponer ni un segundo más los intereses de partido a los que reclama la ciudadanía de izquierdas.

 

La necesaria división de la izquierda

Llamar a la “unidad de la izquierda” es un discurso ya viejo y que no siempre ha funcionado electoralmente. Las izquierdas existentes están divididas por razones de peso: representan sensibilidades diversas ante cuestiones sociales o territoriales o estrategias diferentes institucionales. Por ello, han existido casos en los que las izquierdas de un territorio obtienen mejores resultados por separado que al presentarse conjuntamente. No se  pretende “unificar” las diferentes izquierdas aragonesas en una sola. Todas tienen su razón de ser y revelan posiciones políticas ciudadanas diferenciadas (sociales, lingüísticas, ecológicas) que han de continuar en el futuro. Lo que se defiende es su confluencia estratégica en momentos cruciales de la historia, anteponiendo la lucha común contra los recortes del Estado del Bienestar y la mejora de la situación social de la mayoría de la población. Tampoco se pretende igualar “izquierda” con “partidos políticos de izquierda”, por lo que una confluencia electoral ha de implicar a amplios sectores ciudadanos y a movimientos sociales también parte de ella.

 

Las izquierdas y el 15M

Sin embargo, el aspecto más relevante que las movilizaciones del 15M han aportado ha sido la extensión del mensaje de la izquierda transformadora. Súbitamente, un 80% de la población ha comenzado a identificarse con demandas que hasta entonces sólo defendían en el Estado los partidos de la izquierda del PSOE. Se ha construido, rápidamente, un nuevo consenso social apuntalado en nuevas bases: democracia directa y participativa, más política para controlar el sistema capitalista o cuestionamiento del sistema financiero. La izquierda, lejos de dogmatismos, ha de ser capaz de reivindicar su historia, y, desde la responsabilidad en este proceso, facilitar frentes amplios y populares como alternativa al consenso PP-PSOE.

Mientras, el 15M sigue sin carecer de voz en las instituciones. En realidad, dar voz a la ciudadanía que ve con simpatía al 15M comienza por dar un paso atrás en los intereses de los partidos políticos y, a partir de lo que los une, plantear alternativas factibles y amplias. Las personas cercanas a IU, CHA, Equo, a movimientos sociales críticos o independientes llegan a acuerdos y soluciones en las plazas del 15M o dentro de asociaciones de vecinos o colectivos sociales, culturales o ecologistas. ¿Por qué a nivel de partido estamos favoreciendo unas divisiones que no existen cuando la ciudadanía se sienta a deliberar?

En las últimas fechas, IU ha lanzado una propuesta de unidad dirigida a ICV, E-Quo e Izquierda Anticapitalista. Acogida con frialdad por sus destinatarios, no se dirigía a otras fuerzas políticas –como CHA- integradas en Espacio Plural (cuyo proyecto, federalista, pretende afianzar una izquierda ecologista con sensibilidad a las diferentes realidades nacionales de cada territorio) y carecía de un proceso más amplio de diálogo y confluencia desde la base. En esa misma línea, se han promovido otras iniciativas desde círculos intelectuales de la izquierda estatal y el ecologismo.

Por otra parte, las izquierdas tienen que hacer más fácil la encrucijada en la que se encuentra el movimiento 15M (la imposibilidad de posicionarse ante las elecciones frente a la necesidad de provocar un efecto en ellas). Independientemente del rechazo que en una parte del 15M existe hacia los partidos políticos, los partidos de izquierdas sí pueden desandar el recorrido en la última década que los alejaba de sus bases sociales. Si son capaces de recortar la distancia construida con la ciudadanía, habrá una alternativa de “gente como tú” al establishment.

Creemos que Chunta, el principal partido de la izquierda transformadora aragonesa, tiene una responsabilidad en este proceso y ha de ser un agente clave en una confluencia de la izquierda aragonesa ante estas elecciones generales abierta, pero no limitada, a IU, E-Quo, y sectores, bases y movimientos sociales y políticos de la izquierda aragonesa.

 

El alejamiento de nuestras bases sociales

Si una importante parte del Pueblo ha tomado la palabra al margen de partidos políticos y sindicatos es porque nos hemos ido alejando de la ciudadanía. Muchos militantes, exmilitantes o bases sociales de las izquierdas han terminado creyendo que las estructuras y representantes de los actuales partidos no iban a representarlos; debían tomar ellxs mismxs la palabra. Nuestros partidos han tendido al anquilosamiento, generando estructuras jerárquicas verticales, lentas e inmóviles. Al hacer eso, hemos perdido la capacidad de inundar el país con actividades de cambio social, convirtiéndonos en testimoniales en nuestra presencia social en muchos ámbitos.

Desde 2008, Puyalón, Chobenalla, Tercera Vía y Cucha y País, han dejado de ser parte Chunta, uniéndose a miles de militantes concienciadxs y a muchas de nuestras bases sociales históricas que, como un goteo, han ido abandonando este proyecto en la última década. Aunque otras muchas personas han ido llegando, la consecuencia es que CHA (e IU, cuyas salidas del partido no han sido menos significativas) han ido alejándose de las calles, deviniendo en minoritarios en muchos movimientos sociales y ecologistas, entre los estudiantes, y, también, entre el 15M. Hemos vivido –IU y CHA- con el convencimiento de que las generaciones más jóvenes estaban más cercanas a nosotros que al PP-PSOE, y sin embargo, éstas fueron las primeras en salir a la calle a mostrar su descontento con la política y, aunque nos cueste admitirlo, con nuestro trabajo como organizaciones de izquierdas. La unidad de la izquierda es también un llamamiento a estos viejos y nuevos sectores sociales para hacerles participes de este proceso de ilusión colectiva.

El poder transformador de nuestras sociedades está ahora en las calles, en generaciones educadas políticamente en el 15M o en personas que, tras décadas de “democracia” mantienen, dentro de movimientos sociales críticos, su ilusión en otras formas de hacer política. Nosotros podemos y debemos acompañarles en este proceso. Somos parte de él. No es extraño que CHA e IU surgieran a la par tras el referéndum de la OTAN en 1986. Parten del mismo proceso que revolucionó a una izquierda que en el 86 había dejado de creer en los partidos políticos existentes, y que 25 años después ha vuelto a tener lugar.

Pero vamos más allá porque incorporamos a miles de personas militantes de nuestros partidos comprometidas –sin recibir ninguna clase de beneficio a cambio; a veces sólo sacrificios y represalias por su labor- en el medio rural y en los barrios con la política de base (luchando contra injusticias sociales y por el desarrollo social y ecológico). Además, no renunciamos a ninguna vía democrática y transformadora, dentro y fuera de las instituciones, para luchar por un Aragón más justo y social y para reclamar la soberanía ciudadana frente a oligarcas, mercados o entidades financieras. Y creemos que la mayoría de la ciudadanía piensa que no todos los partidos son iguales, por lo que hemos de avanzar dejando atrás los vicios institucionales a veces adquiridos. Además, el análisis del pasado tiene aspectos que invitan al optimismo. Tanto CHA como IU siguen manteniendo una amplia legitimidad social, constituyendo conjuntamente la tercera fuerza en votos y diputados en las Cortes de Aragón. Algunas de sus luchas históricas han calado a nivel social, como las lingüísticas o ecológicas y muchxs de sus representantes políticos siguen siendo referentes éticos de la ciudadanía en pueblos y ciudades.

 

 

La voz de los sin voz

Chunta Aragonesista mantiene la herencia de José Antonio Labordeta, probablemente el último representante en el Congreso de la indignación popular. Labordeta no representó solamente a los votantes de Chunta, sino a toda la ciudadanía que ya entonces se consideraba sin voz ante la clase política. Chunta fue el primer partido del siglo XXI que llegó a ser la voz de los sin voz, aragoneses, castellanos, catalanes o andaluces por igual. Todos ellos conocieron y conocen a Chunta precisamente por eso. Somos herederos de esa responsabilidad histórica. Reconocer lo que hemos sido implica poner nuestra infraestructura al servicio de la sociedad. Hemos de ser capaces de que, generosamente, las personas más cercanas a la ciudadanía, por su independencia y activismo social, lleguen al Congreso y al Senado con nuestro apoyo.

En definitiva, sugerimos una coalición entre las fuerzas principales de la izquierda aragonesa, así como entre diversos movimientos sociales y políticos que se enmarcan dentro de ese espacio. Pero más que una coalición, queremos apoyar un instrumento popular que se ponga al servicio del pueblo aragonés, recogiendo sus demandas comunes –muchas expresadas por el 15M, por movimientos sociales críticos o por iniciativas sociales como la Red de Colectivos de Aragón- a partir de la participación del conjunto de la ciudadanía. No queremos una coalición de las “direcciones de los partidos” sino de su militancia y la de los movimientos sociales, junto a ciudadanxs aragoneses críticos con el establishment político.

Frente a un PSOE que, sin respetar a sus bases sociales, defiende recortes sociales indignos y sigue las políticas de los mercados sin discusión, es necesaria una nueva izquierda. Frente al PP, una alternativa que tenga legitimidad social: En este momento histórico, no podemos permitirnos creer que no hay alternativa.

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